I N D I C E
INTRODUCCION.
HABERMAS Y LA ESCUELA DE FRANCFORT.
TEORIA DE LA COMUNICACION Y ACCION POLITICA.
HOMBRE Y SOCIEDAD.
TEORIA DE LA COMUNICACION.
TEORIA DE LA ACCION COMUNICATIVA: APLICACION DE LA TEORIA DE
REFLEXION CRITICA.
BIBLIOGRAFIA

HABERMAS Y LA ESCUELA DE FRANCFORT.

2.1.- Sociología y filosofía.

Nació en 1929 en Düsseldorf. De 1955 a 1959 fue colaborador de el Institut für Sozalforschung de Francfort. De 1961 a 1964 profesó filosofía en la Universidad de Heidelberg, y en 1964 fue nombrado profesor titular de sociología y filosofía en la Universidad de Francfort. De 1971 a 1980 fue director en el Max-Planck-institut de Starnberg para la "investigación de las condiciones de la vida y del mundo técnico-científico". De 1980 a 1981 fue director de este mismo proyecto para las ciencias sociales. En 1983 regresó a Francfort como profesor de filosofía.

Habermas es considerado miembro de la Escuela de Francfort tanto por su colaboración en el Institut für Sozialforschung como por el tipo de análisis filosófico, filosófico-histórico y filosófico-sociológico revelado en sus trabajos. Es considerado miembro de la segunda generación de dicha escuela . Y por el momento valga esta somera presentación del autor, del que iremos sabiendo más a medida que va madurando el presente trabajo.

Conocida la labor de la Escuela de Francfort como un espectro de disciplinas que van desde la psicología a la estética, pasando por la filosofía y la sociología, su labor era desarrollar un análisis de la sociedad desde una perspectiva crítica, por ello se le denominará Teoría Crítica.

Hasta principio de los años cuarenta en que se disolvió el círculo de colaboradores reunido en Nueva York, el trabajo del Instituto de Investigación Social estuvo dominado en lo esencial por seis temas (...) Se trata a) de las formas de integración de las sociedades posliberales; b) de la socialización en la familia y del desarrollo del yo; c) de los medios de comunicación de masas y de la cultura de masas; d) de la psicología social de la protesta paralizada y acallada; e) de la teoría del arte, y f) de la crítica del positivismo y de la ciencia. En ese espectro de temas se refleja la idea programática de Horkheimer de una ciencia social interdisciplinar. En esta fase, el propósito de los miembros del Instituto fue investigar la cuestión central que he caracterizado más arriba bajo la rúbrica de "la racionalización como cosificación", valiéndose para ello de los diferenciados medios que les ofrecían las distintas disciplinas sociológicas.

Vincular filosofía y sociología es pues un producto típico de la Escuela de Francfort, y ese es el camino que hereda Habermas con la cátedra de filosofía y sociología desde 1964 hasta 1994, momento en que se jubila. Además, como director del Instituto de Investigación Social, primer instituto dedicado al estudio del marxismo y de la sociedad, desde una perspectiva obrera que se vinculaba a una universidad pública, en su persona quedó unida filosofía y sociología.

Habermas trata de reconstruir la Teoría Crítica que había quedado obnubilada en un sentimiento pesimista acerca de la sociedad, la cual va en camino de su autodestrucción. Adorno llegaría a preguntarse "cómo es posible hacer filosofía después de Auswitz". Ello lleva a Habermas a renovar la ciencia social con el fin de ver el futuro con mayor optimismo y esperanza. Así lo explica Ignacio Sotelo en este texto:

En la tradición del llamado marxismo occidental que inaugura la Escuela de Francfort en los años treinta y que adquiere su verdadera difusión en los sesenta, se inscribe tanto la conexión de la filosofía con la sociología como el proyecto de construir a partir de esta convergencia una teoría satisfactoria de la sociedad capitalista, o, si se quiere, de la modernidad, sin ocultar sus fallos y anomalías. La labor teórica, primero epistemológica y luego comunicativa, que desarrolla Habermas, lo hace como parte integrante de este proyecto: una teoría plausible de la sociedad moderna que, en sus contenidos descriptivos de las instituciones como en la dimensión normativa que conlleva, suponga a la vez una filosofía política y los lineamientos generales de una acción política.

2.2.- Teoría de la sociedad moderna.

Para comprender esta convergencia entre filosofía y sociología hay que entender a la filosofía como desprendida de la metafísica tradicional, y a la sociología alejada de la deficiencia empirista, mantendrá la pretensión de constituir una teoría global de la sociedad. Esta sociología que busca una sociedad global en su despliegue histórico conecta con la filosofía de la historia, y de esta forma con el marxismo. Además asimilando a Max Weber coloca a la acción social, y no a la sociedad, en un primer plano, y elabora la racionalidad instrumental como la relación óptima de medios que llevan a fines buscados por los hombres. Esta racionalidad tenía su origen en la modernidad.

Bajo este contexto Habermas, siguiendo al Marx de Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, concibe la filosofía como crítica a la sociedad, reconociendo así la identidad de sociología y filosofía. Su finalidad será una Teoría Crítica de la sociedad.

La confluencia de la filosofía y de la sociología termina en el reconocimiento de la identidad de ambas: la filosofía como crítica no puede ser otra cosa que teoría crítica de la sociedad.

Habermas advierte que la filosofía conserva en nuestro mundo un papel político de importancia creciente; la última función de la filosofía será la política. La filosofía actuará como fundamento de una crítica a las estructuras establecidas del poder. Dentro de un contexto marcado fuertemente por el positivismo de la Escuela de Viena de mediados de este siglo, a la filosofía le queda la tarea esencial de denuncia crítica del cientificismo que conllevan la distintas formas de positivismo. Este planteamiento crítico tiene muy clara la fuerte repercusión de la racionalidad instrumental y positivista, marcada por la ciencia y la tecnología, en las relaciones sociales e instituciones políticas.

Habermas en esta primera época de su pensamiento, llega a afirmar que el futuro del pensamiento filosófico es cosa de la práxis política, palabras que parecen sacadas del Marx antes citado.

La teoría social crítica no se agota en la construcción de una teoría de la evolución social (la reconstrucción del materialismo histórico); su finalidad primaria sigue siendo un análisis de orientación histórica de la sociedad contemporánea con una intención práctica (una reconstrucción de la crítica de la sociedad capitalista). Y para este análisis las dimensiones hermenéutica, crítica y práctica siguen siendo, igual que antes, metodológicamente constitutivas.

2.3.- El concepto de racionalidad comunicativa.

Habermas en su última etapa desarrollará una teoría de la racionalidad y de la verdad comunicativa eminentemente filosóficas, a la vez que trata de fundamentar una sociedad nueva que reúna la visión proveniente del mundo de la vida con la que dimana de la teoría del sistema. En esta fase Habermas se ha desprendido de la concepción meramente crítica de la filosofía y de la sociología y se abre a la teoría comunicativa de la racionalidad y de la acción, pero no abandonando por ello la conexión entre filosofía y sociología. Así introduce en la filosofía un nuevo paradigma, el del lenguaje. Se trata de la Teoría de la acción social.

Habermas pretende un concepto de la racionalidad comunicativa que, sin caer en la tentación metafísica de certeza o de absoluto, tampoco adolezca de los defectos propios de una reducción cognoscitiva-instrumental de la razón. Desde los supuestos de la acción comunicativa aspira a desarrollar un concepto de sociedad que pueda ser aprehendida desde las dos vertientes, como mundo de la vida y como sistema.

2.4.- Su intención frente al positivismo.

Habermas tras hacer un análisis de la sociedad observa las consecuencias que pueden tener, y de hecho tienen la reincidencia en los factores tecnocráticos que conllevan a la reducción científica del positivismo. Es decir, valorar el tipo de racionalidad instrumental y técnica como la única racionalidad válida para el hombre en sociedad que conviene con el resto de hombres, permitiendo otros tipos de racionalidades (más bien irracionales) para el mundo privado de las creencias, normas morales,... Así Habermas trata de crear una zona en la que quepa una reflexión racional sobre la acción moral, social y política sin que el cientificismo positivista la impida o la ampute.

La intención básica de toda la obra habermasiana es construir una teoría que se abra a una práctica fundamentada racionalmente. La relación teoría-práctica constituye, a la vez que el punto de partida, si se quiere la problemática heredada, la intención básica de toda su obra, empeñado siempre en fundar racionalmente una teoría que sirva para la acción.

Se trata pues de construir una teoría que estando abierta a la práctica, pueda concebirse como racional al cumplir una serie de condiciones mínimas de racionalidad. El positivismo como teoría del conocimiento había reducido toda racionalidad a lo meramente existente y comprobable empíricamente, con lo cual nos habíamos empobrecido grandemente. Habermas lucha imperiosamente por una razón emancipadora que libere a todo hombre, y no sólo a los que tiene el poder tecnócrata, burócrata y científico.

Con el positivismo, la teoría del conocimiento se convirtió en filosofía de la ciencia; la razón se convirtió en razón científica; y el interés de la razón, o bien fue negado o bien se le equiparó con el interés técnico por la predicción y control de procesos objetivados. Para rehabilitar las nociones de una razón comprensiva y de un interés de la razón por la emancipación humana, es necesario, según Habermas, retornar a la dimensión del pensamiento abierta (y después socavada) por Hegel y Marx: la reflexión crítica. Para ello hay que liberar y desarrollar el lado no cientificista, no reductivista de pensamiento de Marx. Habermas lo intenta en Conocimiento e Interés incorporando una serie de ideas de Freud a un materialismo histórico revisado.





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