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I N D I C E INTRODUCCION. HABERMAS Y LA ESCUELA DE FRANCFORT. TEORIA DE LA COMUNICACION Y ACCION POLITICA. HOMBRE Y SOCIEDAD. TEORIA DE LA COMUNICACION. TEORIA DE LA ACCION COMUNICATIVA: APLICACION DE LA TEORIA DE REFLEXION CRITICA. BIBLIOGRAFIA
HOMBRE Y SOCIEDAD.
4.1.- Proceso de individualización y socialización.
Hasta este momento me he dignado a bosquejar el diagnóstico que hace Habermas de las sociedades modernas tardo-capitalistas. Hemos visto como el grave peligro que nos acecha hoy como miembros de estas sociedades es la total "nulidad", nuestro cuerpo se comporta como una jaula que trata de encerrar algo, pero ese algo ya no existe dentro, ha muerto. El hombre sin espíritu es la consecuencia a que nos lleva el proceso de la modernidad y que lejos de conducirnos al progreso material junto con el moral, lo que ciertamente ha triunfado es el progreso material, científico-técnico. Esto lo muestra Habermas con la división de esferas, una, la del sistema se rige por el poder y el dinero (burocracia y economía), otra, la del mundo de la vida se rige por la razón práctica y tiene que ver con las normas morales, la libertad,... y todo tipo de valores humanos. El "estuche vacío" tiene lugar cuando el sistema se impone al mundo de la vida, todo valor y sentido de la vida responden a los "medios" como el poder y el dinero. Pero Habermas ya vimos que no acepta acríticamente este diagnóstico, veremos más adelante su propuesta. Pero eso será más adelante. Ahora mostraremos todas las cartas para ir reconstruyendo coherentemente la teoría habermasiana de la sociedad.
En este punto mostraré a grandes rasgos y de forma muy resumida los conceptos de individualización y socialización. Ambos conceptos no van separados ni son contrarios como en un principio podría pensarse, pues la identidad personal solo puede alcanzarse sobre la base del reconocimiento mutuo, la individualización solo puede entenderse como un proceso de socialización. Esto no es contradictorio pues alguien aparece como individuo en el momento en que se separa de la naturaleza que le envuelve, y de los otros, es decir, en el momento en que se ve distinto del medio en el que vive (momento posterior a la etapa mágica en la que el hombre se veía parte de la naturaleza) y es reconocido por los otros hombres con los que convive.
Pero el mismo hecho de ser reconocido implica la convivencia con otros hombres, o al menos relacionarse con ellos. El momento de socialización no es fácil, y si no lo es, se debe a que todos los hombres no se reconocen como individuos, es decir nadie reconoce al otro como tal. Se hace pues necesaria una relación entre ambos para que se reconozcan mutuamente. Habermas, recurriendo a Mead, explica el proceso del inicio de comunicación entre los hombres. Mediante la comunicación, afirmará luego Habermas, los hombres se interrelacionan, se ponen de acuerdo, se reconocen mutuamente, aceptan los deseos, intereses, necesidades de cada uno de ellos,... de esta forma se acaba el reinado de la ley del más fuerte y comienza a aparecer una nueva sociedad, más pacífica, habitable y humana.
Mead analiza los fenómenos de conciencia desde el punto de vista de cómo se constituyen éstos en el seno de las estructuras de la interacción mediada por el lenguaje o mediada por símbolos. El lenguaje tiene una significación determinante para la forma sociocultural de la vida: "En el hombre la diferenciación funcional a través del lenguaje da lugar a un principio de organización completamente diferente que produce no solamente un tipo distinto de individuos, sino también una sociedad distinta.
El sujeto moral, el sujeto de la práxis, es inconcebible si se le abstrae de las relaciones comunicativas con los otros, y a la inversa, la interacción social es inconcebible si se le abstrae de la interacción moral. Es una relación dialógica que se entabla entre los actores sobre la base de reconocimiento mutuo. Esta idea lleva inmediatamente al proceso organizativo de una sociedad, aunque no sin pasar antes por no pocas dificultades venidas de la oposición de los miembros de tal sociedad.
El objetivo de la transformación de los marcos institucionales y de la destrucción de las ideologías es, en palabras de Habermas, "la organización de las relaciones sociales según el principio de que la vigencia de toda norma que implique consecuencias políticas ha de depender de un consenso alcanzado en una comunicación libre de violencia".
La organización racional de una sociedad se deberá en todo momento a una interacción comunicativa entre los miembros de tal sociedad.
4.2.- Proceso evolutivo de la sociedad.
La idea rectora es que la evolución social puede ser entendida como un proceso de aprendizaje en el sentido de la psicología cognitiva.
Basándose en estas ideas, Habermas construye los principios de organización social como innovaciones socioestructurales que institucionalizan niveles lógicoevolutivos de aprendizaje; estos principios de organización social establecen las condiciones estructurales para los procesos de aprendizaje técnico y práctico en los diversos niveles particulares de desarrollo. Los principios de organización social circunscriben espacios de posibilidad dentro de los cuales pueden variar los sistemas de instituciones, pueden desarrollarse y utilizarse las fuerzas productivas, y pueden incrementarse la complejidad y la capacidad de autocontrol del sistema.
De esta forma la evolución social puede considerarse como un proceso de aprendizaje bidimensional cognoscitivo-técnico y práctico-moral. Pero todavía más, los procesos de aprendizaje socio-evolutivos no pueden atribuirse ni a sociedades solas ni a individuos solos.
(...) en cierta forma, son solamente los sujetos socializados los que aprenden. Pero os sistemas sociales pueden, haciendo uso de las capacidades de aprendizaje de los sujetos, formar nuevas estructuras para solucionar problemas de control que representan una amenaza para la supervivencia del sistema. En este sentido, el proceso de aprendizaje evolutivo de las sociedades depende de las competencias de los individuos que pertenecen a ellas. Pero éstos, a su vez, adquieren esas competencias no como mónadas aisladas, sino en la medida en que se van introduciendo en las estructuras simbólicas de su mundo de la vida.
Así pues existe una interdependencia entre el proceso de aprendizaje del individuo y el de la sociedad. Ambos llevan al proceso evolutivo de la sociedad. La especie aprende no sólo en la dimensión del saber técnicamente utilizable y decisivo en el desarrollo de las fuerzas productivas. Sino también en la dimensión de la conciencia práctico-moral decisiva para la estructura de interacción. Las reglas de la acción comunicativa se desarrollan como reacción a los cambios que se producen en el ámbito de la acción instrumental y estratégica, pero obedecen a su propia lógica. Así despunta para Habermas el proceso evolutivo de la sociedad en pos de un momento histórico social definido por el completo reconocimiento mutuo entre todos los hombres, los cuales mediante la interacción comunicativa se ponen de acuerdo mediante un consenso racional sobre los intereses, deseos, necesidades,... de todos los afectados. En el siguiente punto veremos las bases que Habermas considera para esta teoría de la acción comunicativa.
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